domingo, 3 de febrero de 2013

LSGV en el Teatro Principal


Adrián Cebada de 2º Bto. nos relata la visita al Teatro Principal de Zaragoza:

VISITA AL TEATRO PRINCIPAL DE LOS ALUMNOS DE 2ºBTO

Este friolero martes 22 nos dirigíamos, al fin, al Teatro Principal tras la cancelación de la visita la semana anterior, acompañados de nuestra profesora Lidia.
Puntuales como pocas veces, a las 8.5 estábamos clavados frente a la puerta principal dispuestos a curiosear en uno de los símbolos culturales más importantes de la capital del Ebro.
Una vez dentro, nos encontramos un vestíbulo lleno de intelectuales- o eso nos pareció a nosotros- reunidos con motivo de la firma del último libro de Miguel Mena. Así que, asombrados por la visión de semejante élite cultural, y mientras esperpentizábamos al más puro estilo de Valle-Inclán sus supuestas conversaciones, subimos a la platea.
Sentados en las butacas, escuchamos con atención la bonita voz de nuestra guía que nos contaba el incendio de la antigua Casa de Comedias -que sufragaba los gastos del Hospital de Santa Engracia- y lo ocurrido hasta que el teatro en el que estábamos, tomó la forma y aspecto actual.
Pudimos observar las todavía latentes diferencias sociales al sentarnos en los cómodos asientos del palco de autoridades, y al subir al gallinero para conocer aún más curiosidades sobre el edificio.
También caminamos por donde el ojo no ve, al observar la moderna arquitectura realizada en la última reforma del teatro, y al sentirnos tramoyistas mientras, suspendidos en el aire, contemplábamos atónitos el complejo sistema de poleas, motores, focos y tecnología que hacen posible el teatro.
Y, como no podía ser de otra manera, nos sentimos actores mientras nos mirábamos en los espejos de los camerinos antes del más ansiado momento: pisar el escenario.
¡Qué diferente se ve todo desde ahí arriba!Eso sí, con cuidado, que está muy inclinado.
Y una vez leídas unas cuantas de las firmas estampadas en la parte trasera del telón, la foto de rigor y el vestíbulo, todavía faltaba algo: ahí estábamos, en un vestíbulo ya vacío, buscándole sentido al abstracto mural llamado Zaragoza al que en mi opinión, casi parecía que no le habían dado la vuelta.
Ha sido una visita realmente interesante y mágica que seguro nos hace cambiar la forma en la que vemos el teatro cuando volvamos; pero solo eso, porque la emoción será la misma.




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